Animales en la alimentación, Ética

Un beso con sabor a queso: una mirada a la producción de la leche

Cuando Jhonatan y yo éramos novios, solíamos comer unos helados artesanales y mi sabor favorito era el de bocadillo con queso. Amaba ese helado. Un día, mientras comía, Jhona me pide que le de un beso y luego de dárselo exclama:

– ¡Un beso con sabor a queso!.

Así fue como el sabor a queso se convirtió en un ícono de nuestra relación. Tanto que nuestras notas de amor terminaban muchas veces con esa exclamación (Soy consciente de que puede ser lo más cursi y ¿desagradable? que han podido escuchar en sus vidas, pero, el amor es así) .

El día que decidimos volvernos veganos, de las primeras cosas que pensamos fue:

– ¿Y el beso con sabor a queso?

Pues, ¡no volverá!.


 

Hace unos días, para mi sorpresa, el diario El Espectador publica un artículo que titula “Documental revela el lado oscuro de la fabricación del queso parmesano”, donde se hace referencia a la denuncia de la organización Compasión en las Granjas  del Mundo (CIWF) sobre las condiciones deplorables  en las que viven las vacas en nueve granjas en el valle del Po, en Italia, las cuales son usadas para la producción de leche para la industria del queso parmesano y grana padano. A raíz de esto, CIWF lanzó la campaña #notinmypasta para presionar a estos productores a que mejoren las condiciones de vida de las vacas en las granjas.

Es alentador que los medios hablen cada vez más de temas relacionados con el infierno en el que viven los animales en la industria, pero la primera pregunta que salta con ese artículo es ¿Es más cruel la industria del queso parmesano y grana padano que el resto de la industria láctea?. Definitivamente, ¡No!. Ese mismo escenario se repite una y otra vez alrededor del mundo en toda la industria ganadera.

En Colombia, el 4% de la producción ganadera es destinada a la lechería, el 55% es destinada a la producción de carne y el resto es destinada a la producción doble propósito en la cual se produce tanto carne como leche [1]. De la producción total lechera en Colombia, el 55% proviene de la ganadería doble propósito y el 45% proviene de la lechería especializada. [2]

Para la producción de leche, generalmente se utiliza la estabulación que es un método de ganadería intensiva. [3] Existen dos tipos de explotación ganadera: la extensiva y la intensiva. La extensiva, es aquella en la que se usan grandes extensiones de tierra y se dejan pastar a los animales de una forma más o menos natural y la intensiva, es aquella en la que se tienen a los animales confinados bajo un ambiente artificial y de tecnología con el fin de aumentar la producción.

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Ganadería extensiva. Foto de Guillermo Rico.

 

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Ganadería intensiva. Tomado de: https://agronegocios.uniandes.edu.co/

 

 

En Colombia, predomina la ganadería extensiva, sin embargo, los ganaderos están cada vez más interesados en aumentar su producción y cambiarse a un sistema de ganadería intensiva [1][4] que es la que predomina en países como Estados Unidos, Canadá, Argentina y en países de Europa Occidental. Mientras que en la ganadería extensiva hay aproximadamente un animal por hectárea, en la ganadería intensiva, hay alrededor de 1000 animales por hectárea [1] [5]. En este tipo de granjas es donde normalmente se graban estos videos en los que se muestran las condiciones deplorables en la que viven los animales en confinamiento.

Uno podría sentirse mejor al saber que la mayoría de la ganadería en Colombia es extensiva, sin embargo, cuando lo que nos importa son los derechos de los animales, no hay diferencia entre una ganadería u otra pues igual se están violando los derechos de estos animales y tarde que temprano terminarán en el matadero, así una suponga más bienestar que la otra durante el tiempo que están vivos. Evidentemente y contrario a lo que propone la campaña #notinmypasta de CIWF, los veganos no queremos que los animales estén en mejores condiciones mientras siguen explotándolos, queremos que no sean explotados.

Cuando Jhona y yo vivíamos en el campo teníamos muchas vacas vecinas y un día vimos a un ternero con una nariguera de púas tratando de tomar desesperadamente la leche de su madre. En ese momento vimos con nuestros propios ojos uno de los procesos más tristes de la ganadería: el destete. Y para ilustrar un poco, citaré una parte de un artículo de Contexto Ganadero:

[…] “En ganaderías de carne y doble propósito, también se altera su parte afectiva por la preocupación de estar sin la madre. Entonces el animal permanecerá 1 o 2 días mugiendo, caminando por la cerca del hato y casi sin comer.[…] En conclusión, y para atenuar el problema afectivo, lo recomendable es llevar la vaca a potreros distantes, de esta manera se aleja del ternero y se evita que estén mugiendo permanentemente e intentando romper o brincar la cerca, dejando de comer y evitando el trauma que le causaría al ternero el cambio de potrero.”

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Anillo para destete. Tomado de peta.org

Lo que no sabía en ese momento era que el destete en la ganadería lechera era aún peor. El ternero es apartado de su madre cuando tan solo tiene tres días de nacido a diferencia de 7 a 8 meses en el que se desteta en la ganadería de carne y doble propósito [6], pues al ganadero lechero no le interesa que el ternero se beba la leche que luego va a vender a la industria. Por eso, el ternero es apartado a temprana edad y si corre con “suerte” de ser una hembra es alimentada mediante teteros o baldes de manera que puedan controlar la cantidad de leche que toma. Y si es un macho, la ganadería lechera lo llama descarte y es vendido al matadero o tal vez como ganado de engorde dependiendo de su raza.

Es acá donde me doy cuenta que la industria de la leche podría ser aún más cruel que la industria de la carne. Y es que durante casi dos de los cuatro años que fuí vegetariana suponía que el consumo de leche no implicaba, para nada, la muerte animal. Y no me sentía mal. Sentía que quizás era suficiente con dejar de comer carne. Los otros dos años fue donde empecé a enteder que el vegetarianismo debería ser nada más que una etapa de transición al veganismo.

Cualquier día, en mis años de transición, le pregunté a alguien que era vegetariano si sabía cómo las vacas producían leche. Esta persona me responde que habían razas de vacas que siempre estaban dando leche sin necesidad de haber tenido un parto. A mi esto me sonó tan raro que decidí investigar por mi cuenta y fue donde supe que las vacas lecheras realmente tiene un parto cada 13 meses  y que cada embarazo dura 9 meses, lo mismo que dura un embarazo humano.

Para que se dé la producción de leche se necesitan de ciertas hormonas, como en todos los mamíferos, que sólo se producen cuando hay una gestación. Esta gestación se da generalmente por inseminación artificial [7]. En términos un poco más bruscos pero reales, la vaca es violada. Cuando ésta tiene el parto, si el ternero es hembra, es destinado para reemplazo y si es macho, se descarta. Pasan aproximadamente 4 meses para que la vaca sea nuevamente inseminada. Durante todo el tiempo la vaca está produciendo leche (aún en embarazo) y es ordeñada al menos 2 veces al día para sacarle en promedio unos 50 litros de leche diarios. Sólo hay un tiempo de dos meses antes del parto donde se deja reposar la glándula mamaria [3]. Cuando la vaca deja de ser productiva es vendida como descarte al matadero. Esto sucede, normalmente,  luego del cuarto parto cuando la vaca tiene aproximadamente 6 años de vida [8]. Si tenemos en cuenta que una vaca puede llegar a vivir de 25 a 35 años, la esperanza de vida de la vaca lechera es bastante baja.

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Ciclo productivo – reproductivo de las vacas lecheras. Tomado de handresen.perulactea.com.
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Ciclo biológico productivo de la vaca lechera. Tomado de: tambero.com

No podía ser posible que yo, toda una defensora de los animales que no comía carne, destinara a las vacas a ser violadas, a separarse de sus crías, a vivir una vida de encierro y a morir a los 6 años, por  un helado de bocadillo con queso y un pedazo de mozarella en mi pizza.

La decisión de dejar los lácteos puede que no sea fácil, sobretodo si encontramos siempre la excusa perfecta para no hacerlo. Es posible que pasemos varios meses, incluso años, teniendo la idea rondando en la cabeza. Peleamos hasta con los veganos porque nos sentimos juzgados, pero ninguna excusa va a ser congruente con nuestra intención de luchar por los animales.

Si eres vegetariano por los animales te invito a que dejes, como yo, los besos con sabor a queso. Realmente no es tan difícil. Sólo se necesita determinación y congruencia.

 

Fuentes:

[1] VENTAJAS DE LA IMPLEMENTACIÓN DEL MODELO DE CONFINAMIENTO BOVINO EN EL DEPARTAMENTO DEL META, COLOMBIA., Trabajo de grado de Juan Carlos Orozco para optar por el título de zootecnista. Universidad nacional de Colombia.

[2] http://www.contextoganadero.com/reportaje/ganaderia-doble-proposito-vs-lecheria-especializada

[3] https://historiasveterinarias.wordpress.com/2012/10/17/por-que-las-vacas-producen-leche/

[4] http://www.portafolio.co/negocios/empresas/colombia-necesita-darle-giro-modelo-ganadero-496667

[5] https://www.larepublica.co/archivo/ganaderia-estabulada-incrementa-gastos-y-tambien-produccion-2172041

[6] http://www.contextoganadero.com/reportaje/el-destete-en-ganado-de-leche-y-de-carne-dos-practicas-opuestas

[7] http://www.contextoganadero.com/ganaderia-sostenible/7-pasos-para-realizar-una-inseminacion-artificial-bovinos-de-forma-correcta

[8] https://www.tambero.com/posts/541-el-ciclo-productivo-de-la-vaca

 

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3 comentarios en “Un beso con sabor a queso: una mirada a la producción de la leche”

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